Tortugo
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III El comentario de Perla había sonado en mis oídos como una ametralladora: —¡Rosita! ¡La vejez te pasó por arriba! Y sentí morir. Mi amiga del alma no iba a ser capaz de mentirme, si me lo decía era para zamarrearme y lograr que huyera de una buena vez del letargo inhóspito donde me encontraba
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II MENSAJE N° 1: (Lo recibí subiendo a un taxi. Iba a entregar los últimos escritos que debía. El sobre ajeado, el bolso repleto, la agenda, las llaves… y sonaba el teléfono. Debía acomodar para no perder nada. Acomodar objetos y acomodar mi vida.) ¿Qué hacés? RESPUESTA DESORDENADA COMO MIS COSAS Y MI VIDA: Acá…
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VENGANZA DE MUJER Siempre monté en cólera cada vez que veía a Arnaldo André abofetear a Luisa Kuliok en El infiel, pero cuando Raúl Taibo le hizo lo que le hizo a esa pobre chica en Venganza de mujer, superó todos mis límites. ¡Era añá, era el mismísimo añá! Creí volverme loca y hasta pensé en formar una agrupación en defensa
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IX Entré alocada, revoleando la cartera, dándole dos besos, uno por mejilla. —Vine antes porque me mataba la angustia —sentencié. —¡Pero amiga, no te deprimas, para eso estoy yo! —fue la respuesta de Anita, mientras colocaba pasador y traba en la puerta—. ¡Hace una semana que no paro de llorar! —¡Anita! —le dije y
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VI MENSAJE Nº 1 (enviar un mensaje implica tener que esperar, esperar su respuesta, treinta segundos, dos minutos, cinco minutos, una hora, una vida): Recién leo el mensaje. Estaba en casa de una amiga. ¿Vos? RESPUESTA (así llegó, mientras subía al taxi e indicaba mi destino): SOLITO. Y PENSANDO. MENSAJE Nº2: Pensando en qué,
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III Pensar que, cuando era adolescente, echarme en la cama y escribir mis días era prácticamente un acto religioso. Después, con tanto delineador, alisado permanente y ejercicios para glúteos, aquello fue quedando en el olvido. Comencé a hacerlo cada vez menos. Mi síndrome de Anna Frank se curó, se perdió o se esfumó, no
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Me ubicaba junto a mamá, en la mesada de la cocina, cuando preparaba el almuerzo. Debí haber tenido tres o cuatro años. Miraba a mamá y miraba a la señora del televisor casi con la misma admiración. Mamá tenía el cabello lacio, bien batido, como una peluca, en los setenta. Seguramente, podría peinarse tirante con
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XI Si algo caracterizaba a este Agente era ser un hombre metódico, posiblemente por el oficio que desempeñaba, y esa cosa (que lo hacía tan viril) de salir corriendo, uniformado, al rescate de indefensos humanos en situación de riesgo. Siempre en el instante preciso para salvarlos de la catástrofe, como un superhéroe de historieta, y
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III Apreté el botoncito negro que decía 6B, sabiendo que en realidad correspondía al 3H, pero no le di importancia. Si algo caracterizaba al portero eléctrico del edificio de Paulina era precisamente tener mezcladas todas las indicaciones, como una maquiavélica treta de confusión para despistar a las visitas. Lo apreté unas siete veces y con
