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Pela cebollas blancas. Corta de cabo a rabo, como dice su amigo el concertino, el primer violín, ese que tiene oído absoluto. Luego, en dos mitades. Todas las cebollas partidas iguales. Sobre la tabla de madera, disecciona láminas en pluma, casi transparentes. “Mientras más delgadas sean, mejor caramelizan”. Lo aprendió observando a una tía de
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Antiguo límite del Líbano con Siria Departamento Geológico de la Conual Irene observó a su marido, durmiendo, sobre el catre que le habían asignado en un cuarto diminuto, atiborrado de cuadernos, informes y registros que parecían no encontrar más espacio. Ella permanecía despierta, descalza, con un antiguo camisón de algodón. Trataba de manejar su
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III El comentario de Perla había sonado en mis oídos como una ametralladora: —¡Rosita! ¡La vejez te pasó por arriba! Y sentí morir. Mi amiga del alma no iba a ser capaz de mentirme, si me lo decía era para zamarrearme y lograr que huyera de una buena vez del letargo inhóspito donde me encontraba
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II MENSAJE N° 1: (Lo recibí subiendo a un taxi. Iba a entregar los últimos escritos que debía. El sobre ajeado, el bolso repleto, la agenda, las llaves… y sonaba el teléfono. Debía acomodar para no perder nada. Acomodar objetos y acomodar mi vida.) ¿Qué hacés? RESPUESTA DESORDENADA COMO MIS COSAS Y MI VIDA: Acá…
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4 de septiembre de 2499 22:48 Centro de Experimentación Nuclear. Laboratorio: Proyecto Final Irene Von Hagen salió de su oficina, dejando la computadora encendida y la puerta sin llave. Titilaba el cursor junto a la última palabra que había escrito: “Nunca pierdas la esencia de volar… Hay golpes en la vida… Tú, más que
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VENGANZA DE MUJER Siempre monté en cólera cada vez que veía a Arnaldo André abofetear a Luisa Kuliok en El infiel, pero cuando Raúl Taibo le hizo lo que le hizo a esa pobre chica en Venganza de mujer, superó todos mis límites. ¡Era añá, era el mismísimo añá! Creí volverme loca y hasta pensé en formar una agrupación en defensa

